Carta abierta a los futuros arquitectos(as)

INVITACIÓN A UNA IMPRESCINDIBLE REVOLUCIÓN

(Advertencia: los enlaces conducen a información de referencia en inglés)

Hoy más que nunca precisamos entender y transformar el papel del arquitecto.

Los arquitectos proponemos y decidimos los procesos y materiales que conforman el hábitat y diseñamos el más contundente impacto sobre el planeta: los asentamientos humanos. También diseñamos y proponemos a las familias el gasto más importante y el objeto más determinante de nuestras vidas: la vivienda.

La responsabilidad de los arquitectos es enorme pues materializamos la visión de los tiempos; decidimos el destino de grandes porciones de recursos (alrededor del 25% de las inversiones que una familia realizará en su vida) y resolvemos con nuestro trazo la forma que adopta la relación más relevante para nuestra especie: la interacción con la naturaleza.

Frente a esta gran responsabilidad los arquitectos hemos fallado.

Hemos logrado poco más que la comodidad de una porción privilegiada de la humanidad. En la mayoría de los casos hemos sido instrumentos de una economía de consumo que está destruyendo la red de sutiles relaciones que sostiene la vida en el planeta.

Somos colaboradores principales de la crisis climática global y debo contarte si quieres ser arquitecto, cuales son las formas de esta colaboración. Nuestras preferencias estéticas, éticas y económicas han contribuido a poner a la humanidad entera en riesgo y es tiempo de reconocer nuestros monumentales desaciertos.  

Antes de convertirte en arquitecto(a) o cualquier otra profesión eres humano, por esto te ruego incorporar, más que en tu trabajo, en tu proyecto de vida los siguientes retos, los cuales nos pertenecen a todos, como especie.

La creatividad, esencia del espíritu del arquitecto es hoy más necesaria que nunca para que podamos responder a las siguientes realidades.

  1. La construcción de grandes ciudades dependientes del petróleo y el uso indiscriminado del concreto, acero y otros materiales y procesos industriales usados son responsables del 71 al 76% de la producción global de dióxido de carbono en un análisis de uso total de energía. Es así que construir grandes ciudades y hacerlo con materiales industrializados no está salvando al planeta, al contrario, está garantizando la continuidad del deterioro ambiental global en cuanto condicionamos al ser humano a un uso masivo e insostenible de energías no renovables y flujos de materia que rompen los ciclos físico-químicos que son fundamento de los ecosistemas.  El desbalance de los ciclos del nitrógeno y fósforo es una de las amenazas más grandes del planeta, este es un subproducto del modelo urbano.
  2. Nuestra decisión de apoyar la centralización de asentamientos humanos en grandes ciudades, y nuestro apoyo sin cuestionamiento a las políticas de urbanización promovidas por capitales privados que han llegado incluso a incidir en las formulaciones del programa "Hábitat" de Naciones Unidas. Han fortalecido las islas de concreto útiles a la acumulacion de capital pero esto ya no puede ser visto como la estrategia más apta para la supervivencia humana. Hemos colaborado en crear una sociedad con patrones globales energéticos y de flujo de nutrientes que son insostenibles.
  3. Hemos fallado en cuestionar el hecho de que las ciudades como estrategia de uso del suelo son cada vez menos capaces de preservar la vida en el escenario actual de emergencia climática. La concentración humana en grandes urbes profundiza situaciones globales de justicia ambiental, sosteniendo el proceso de colonización del campo y pérdida de las culturas nativas y su subsecuente apropiación por grandes capitales con proyectos que se apoderan del territorio y el agua vulnerando derechos humanos fundamentales. Esto está sucediendo tanto en los países autodenominados “desarrollados” como en aquellos apodados “en vías de desarrollo”. Como ejemplo, Brasil y Colombia, los dos países más biodiversos del planeta están sufriendo ahora mismo una masiva destrucción de sus invaluables bosques amazónicos. Al abandonar ocuparnos de diseñar el campo, concentrarnos en las urbes y abandonar la colaboración con las culturas nativas, nosotros los arquitectos estamos perdiendo oportunidades de ser creativos a fondo.
  4. Hemos sido tímidos en advertir que las ciudades se han convertido en escenarios de nuevas formas de poder y manipulación. En las cuales el arquitecto como tantos otros profesionales se convierte en un instrumento sujeto a poderes económicos destructivos, situación en la cual el valor de la profesión queda reducido a la capacidad de generar atracción comercial con arquitecturas de maquillaje que no pueden proponer los cambios de visión de mundo que hoy la especie humana reclama.
  5. Frente a las crisis hoy advertidas por consenso científico y sus posibles impactos sobre la provisión de agua y alimentos; los asentamientos urbanos que hemos creado no tienen más que unos días de capacidad de resistencia pues están sustentados en esquemas insostenibles de importación constante de alimentos, agua y energía.
  6. La mayoría de ciudades del mundo dependen del petróleo para aprovisionarse y de este depende su capacidad de importar agua y alimentos desde distancias enormes, pero más grave que el desabastecimiento del petróleo es el hecho de que antes que el petróleo haya alcanzado su pico, la crisis climática ha causado desequilibrio en los procesos de disponibilidad de agua y alimentos, este proceso está en marcha.
  7. En nuestro afán colaboramos en tan solo una generación (los últimos 50 años) con el consumo de cerca del 50% de los recursos no renovables del planeta (informe ONU sobre el estado de los ecosistemas en 2006) , entre ellos, los bosques, los arquitectos usamos sus preciosas maderas nativas, apoyando directa e indirectamente la invasión de suelos fértiles y la pérdida de cobertura verde.
  8. Después de la agricultura industrializada, los diseñadores industriales y del hábitat industrializado somos los segundos mayores aportantes de moléculas sintéticas contaminantes al continuo plasma de la vida. Es así que el cuerpo humano por contacto directo con materiales sintéticos hoy ha coleccionado residuos de más de 94  tipos de moléculas en su interior lo cual nos hace más propensos que nunca a contraer cáncer. Hemos colaborado en convertir al cáncer en una causa importante de fatalidad humana. Este es responsable por más del 30% de muertes clínicas en países desarrollados.
  9. Los arquitectos hemos sido responsables de convertir al concreto en el segundo material más usado por la humanidad después del agua; favoreciendo la acumulación excesiva de dinero y poder de una élite de escala internacional que ha promovido sin reservas el uso excesivo de este material, el cual requiere para ser creado más de 50 procesos de destrucción ambiental.
  10. Hemos contaminado el mar de múltiples formas, principalmente vertiendo aguas negras con excesos de nutrientes pero también aportando grandes cantidades de residuos de concreto, envenenando con su química los arrecifes de coral, cunas de la diversidad marina hoy en proceso de extinción inminente.
  11. Cuando construimos casas y no asumimos el tratamiento de aguas negras estamos apoyando la muerte de la tierra, los ríos y océanos. Lo hacemos cuando tomamos los valiosos nutrientes de la tierra y los transferimos al agua a través de un retrete, rompiendo el ciclo natural de nutrientes terrestres, aportando excesivo nitrógeno y fósforo al agua (eutrofización) y propagando enfermedades a poblaciones vulnerables.
  12. Apoyamos con nuestro trabajo en empresas comerciales la gentrificación, nombre para el desplazamiento causado por presión económica territorial, proceso en el cual somos instrumentales. Como ejemplo de estos dos últimos desastres combinados podemos observar en la mayoría de las grandes urbes a poblaciones vulnerables forzadas a vivir cerca de cloacas de aguas negras sin tratamiento.
  13. Al reemplazar coberturas verdes por superficies industriales impermeables en techos, paredes y pisos atrapamos calor y así hemos creado gigantes masas que aceleran el efecto invernadero.

Los anteriores 13 argumentos ilustran un proceso de gran violencia frente a la naturaleza y a la misma especie humana que los arquitectos hemos apoyado. Hemos sido inocentes en creer que las ciudades y los materiales industriales pueden construir un mundo sostenible y hemos tomado medidas demasiado suaves. La mayoría de profesionales aun conscientes de este hecho han optado por conservar un trabajo dentro del sistema para sostener a su propia familia pero hemos fallado en proteger a nuestra familia humana.

Por todo lo anterior, una revolución creativa y ética en el oficio de la arquitectura se hace necesaria.

Te presentamos 10 propuestas:

Restauremos el planeta creando arquitecturas regenerativas.

Creemos arquitecturas que devuelvan los nutrientes al suelo: los residuos humanos deben ser devueltos al suelo y no al agua, la arquitectura puede también recolectar, purificar y reintegrar el agua, así podemos alimentar la vida en vez de destruirla.

Abandonemos la vanidad de las formas insostenibles

por más bellas que sean las arquitecturas de revista y todas aquellas hechas para ser fotografiadas, hay una belleza más profunda: la belleza de actuar con principios éticos, esto es, con la humildad de reconocer que la belleza de la naturaleza es una belleza infinitamente más rica, antigua, profunda y funcional que cualquiera de nuestras obras.

Denunciemos el fracaso de la producción industrial del hábitat y no nos dejemos comprar por intereses económicos cuya ética y accionar es indefendible a la luz del estado del planeta.

No aceptemos trabajar con dineros producto de la venta de servicios arquitectónicos destructivos. Creemos nuevos servicios de arquitectura que restauren el planeta y sean presentables frente a las nuevas generaciones.

 

Asumamos el fracaso de la urbanización como paradigma de desarrollo.

Busquemos otros paradigmas capaces de brindar seguridad de largo plazo a la humanidad.  Proyectos, ideas y técnicas poderosas existen. Promovamos la construcción creativa de otros hábitats posibles, es prioritario que conozcas estas propuestas: "pueblos en transición", "ecoaldeas", "villas permaculturales", "comunidades intencionales", "viviendas colaborativas", "producción social del hábitat", "neorruralismo" y todas las formas de revalorización e integración de conocimientos y culturas locales y ancestrales.

Acojamos el rediseño del hábitat con el objetivo honesto de dar opciones reales de supervivencia a la especie humana.

 Esto implica hoy más que nunca volver a mirar hacia el campo, trabajar con y aprender de agricultores orgánicos, biólogos, permacultores, ingenieros forestales, ecólogos, campesinos, comunidades y poblaciones nativas en equipos creativos para crear asentamientos regenerativos y limpios, esto es como mínimo: capaces de producir alimentos orgánicos, crear mercados locales, eliminar transportes masivos, generar energía sustentable y sostener los ciclos del agua.

Desarrollemos asentamientos regenerativos descentralizados e integrados a los ecosistemas que necesitamos proteger.

Para lograrlo es necesario que los arquitectos salgamos de las grandes ciudades y hagamos alianzas con gestores ambientales y sociales para crear nuevas formas de relaciones sociales y de autogobierno que integren en un asentamiento humano el cuidado de todos los sistemas vivos.

Pidamos a las academias de arquitectura adaptar de forma urgente sus enseñanzas a la realidad de los tiempos y unámonos a las escuelas alternativas y academias de bioconstrucción y permacultura.

 Cuestionemos la complicidad de la academia con el status quo, el capital, la especulación y demás estructuras insostenibles.

Escuchemos y acojamos los valores de las escuelas de pensamiento y diseño que aún están libres de intereses comerciales: es prioritario para los arquitectos estudiar Permacultura, ecología profunda y bioconstrucción.

 Todos los arquitectos necesitan ser entrenados en Permacultura ya que es el método de diseño del hábitat menos violento que ha creado la humanidad. Aprender bio-construcción e integrar estructuras físicas con la producción permanente de alimentos limpios es absolutamente prioritario en el escenario actual de emergencia climática.

Enseñemos a la nueva generación que la alta tecnología no es aquella que más deslumbra por su complejidad o por su inmediatez sino aquella que permite con menor uso efectivo de energía la preservación de la vida y la diversidad sobre el planeta.

La construcción con materiales vegetales biodegradables y con tierras crudas son ejemplos de altas tecnologías nativas que posibilitan el desarrollo de arquitecturas biomiméticas y regenerativas fascinantes que están aún por ser exploradas.

No aceptemos la violencia implícita en la práctica convencional de la arquitectura.

 Cuestionemos los materiales, las técnicas, el sistema productivo, y el sistema de transferencia de conocimientos, existen formas en que como humanos nos podemos asentar en el planeta sin destruirlo, conozcamos las formas ya existentes, creemos otras nuevas.

El arquitecto tiene una gran poder en sus manos: El poder de regenerar el planeta.

Escuchemos el clamor de nuestro tiempo y cantemos el canto que nuestro espíritu en su expresión más libre y creativa desee escuchar.

“Carta abierta a futuros arquitectos” by Carlos Rojas is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.

 

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1 thought on “Carta abierta a los futuros arquitectos(as)”

  1. El cobijo, nuestro hogar y los espacios que habitamos son y serán siempre indispensables en el desarrollo de la familia, base de la humanidad. Hacerlo de manera sana, consciente y coherente con el mundo natural es primordial si nuestro deseo es apostarle a la Vida. Apoyo total a esta Re.Evolución!!!

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